Jupiter de 1591.-


Y yo de este lado de la orilla, 
vestida con flores y guirnaldas en el cuello,
bebiendo el brillo de tus ojos, que se chorrean
hasta lo mas profundo de "mis adentros".

Yo desde esta orilla, como pendeja de 12,
asomada enhebrando de vos:
cada mueca,
un dedo respingado que frota birome;
un labio inferior semimordido;
un sonido de silla intranquilamente giratoria.

"Te quiero!!!!...." le sale por los poros a mi niña
pero su controlador la estaquea,
la embalsa.

Que extraño juego!!

Y vos desde la otra orilla
atado tu niño, rigidizado, engrillado,
tratando que la silla no chirríe,
forzando que no se desvíe la mirada que escapa hacia mí,
que el embalse sea correspondido,
que cada palabra sea creída como si tuvira sustento.

Que extraño juego!!

Pero yo no puedo dejar de ver,
y te encuentro.

Y nuestros discursos pueden ser frontales o paralelos,
pero yo sigo entre-viendo
y encontrándote cada vez,
en los puentes que fuimos construyendo,
entre mis guirnaldas y tus tabacos sahumerios.

Tus dedos respingados apuntando -como siempre- sin argumentos,
mientras que en algún plano negado (quizás en el de los deseos)
tu boca esta pegada a mi boca.

Que extraño juego!!


Él sale,
sube, entra, cierra,
la emsambla contra la pared,
se dobla el mapa,
su vestido anaranjado se parte en dos
cayendo al piso desde donde él
empieza a zigzaguerla,
como una enredadera la sube la calza,
duraznos jugosos abiertos ,
pieles-sabores-olores
ruidos interruptus de ascensor,
la vigilancia,
el frenesí,
la suma de lo inevitable,
los aullidos hasta la planta baja de lo indescifrable,
lo absurdo,
interceptándose en un solo y único punto:
donde transita el alma

El la recoge, la deja ausente,
la desaparece,
su vigor es ese
poner gritos donde hubieron susurros

Antes de la Historia
En el anillo del Juicio,
Yavanna canta

Por qué entonces te vas convirtiendo en el otro?,
en ese tan odiado por los demás,
y aún así  yo no quiero perderte
aunque seas ese en actuación
en conveniencia
en El Poder
y en mi dolor.