Jupiter de 1591.-


Y yo de este lado de la orilla, 
vestida con flores y guirnaldas en el cuello,
bebiendo el brillo de tus ojos, que se chorrean
hasta lo mas profundo de "mis adentros".

Yo desde esta orilla, como pendeja de 12,
asomada enhebrando de vos:
cada mueca,
un dedo respingado que frota birome;
un labio inferior semimordido;
un sonido de silla intranquilamente giratoria.

"Te quiero!!!!...." le sale por los poros a mi niña
pero su controlador la estaquea,
la embalsa.

Que extraño juego!!

Y vos desde la otra orilla
atado tu niño, rigidizado, engrillado,
tratando que la silla no chirríe,
forzando que no se desvíe la mirada que escapa hacia mí,
que el embalse sea correspondido,
que cada palabra sea creída como si tuvira sustento.

Que extraño juego!!

Pero yo no puedo dejar de ver,
y te encuentro.

Y nuestros discursos pueden ser frontales o paralelos,
pero yo sigo entre-viendo
y encontrándote cada vez,
en los puentes que fuimos construyendo,
entre mis guirnaldas y tus tabacos sahumerios.

Tus dedos respingados apuntando -como siempre- sin argumentos,
mientras que en algún plano negado (quizás en el de los deseos)
tu boca esta pegada a mi boca.

Que extraño juego!!